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Un nunca glorioso

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Por Guillermo Mariani

Vivimos tiempos excepcionales. Y no precisamente porque el clima general argentino sea de progreso, tranquilidad, libertad, seguridad, trabajo y unidad hacia un futuro mejor. Ni tampoco porque podamos decir que la represión y la dureza de la tiranía y el genocidio, nos hayan enseñado a vivir en DEMOCRACIA.

Creo que, objetivamente, las condiciones actuales tienen que revertirse muy pronto para que no dejemos de ser la Nación que fuimos ante y para el mundo. Porque Argentina fue refugio de expulsados e inmigrantes, suministradora de alimentos para el mundo, generosa en brindar sin mezquindades su producción en tiempos difíciles y (a pesar de los saqueos de bienes y tierra) victoriosa sobre la definitiva batalla humanitaria del mundo “la lucha por el respeto a los derechos humanos” . Fuimos´…

Pero quizás convenga más recordar lo que NUNCA fuimos. Nunca antes vivimos: la inseguridad de que podían matarnos por la espalda, como la cosa más natural (por disciplina). De que nos podían despedir de un empleo, así fuera de toda la vida, simplemente con un telegrama autoritario y sorpresivo. De que la Justicia se convirtiera en apéndice del gobierno de turno para perseguir, encarcelar o hacer desaparecer a quienes tuvieran distinta visión o proyecto sociopolítico. De que los dirigentes defensores de los derechos del pueblo y sobre todo de los trabajadores, encontraran dentro y fuera del Congreso, excusas para no resistir, en paz pero con firmeza, las medidas sociales, judiciales, culturales, política y laboralmente injustas, que se vienen produciendo, recurriendo a pretextos hipócritas como la “gobernabilidad", la paciencia para esperar oportunidades más remotas, la persuasión de que hay que seguir aguantando sin límites para dar tiempo a que se obtengan las ventajas prometidas oficialmente.

Nunca habíamos constatado, con tantas pruebas públicas a la vista y hasta reconocidas por la prensa cómplice oficialista, la multiplicación de negocios off shore por parte de las altas autoridades y funcionarios, con las impresionantes sumas giradas al exterior beneficiando y beneficiándose con el latrocinio legalizado, por la influencias de los más Grandes, con el festival de los Paraísos Fiscales.

Nunca habíamos imaginado que el endeudamiento externo que se convirtió en problema asfixiante de la economía y los consumidores en los 70-80, iba ,desde este gobierno a soltar sin ningún control real, las amarras a los buitres internacionales para apoderarse de nuestras finanzas y abrir a sus aliados nuestras riquezas naturales de tierra, agua y petróleo

Nunca creímos que el hambre y la desnutrición iban a llegar a ser problemas repetidos con el aumento constante del costo de los alimentos de la canasta familiar y la insensibilidad de las empresas formadoras de precios protegidas por el gobierno.

No estábamos acostumbrados a ser manejados por la mentira, primero para inventar motivos falsos para justificar medidas absolutamente dañosas: segundo, para prometer con seguridad absoluta y hasta publicitar, el constante progreso de un plan socioeconómico salvador, sin dar cumplimiento a ninguna de las promesas que se hicieron para el futuro lejano, ni tampoco a las que brotaron de hoy para mañana, urgidas por exigencias de una realidad explosiva.

Nunca habíamos sido testigos de todo lo que puede inventar un gobierno de ricos, sin límites en la administración de dineros propios y ajenos, para escenificar las acusaciones falsas contra gobiernos anteriores a fin de convencer a la gente de que toda la ineptitud actual para resolver los problemas comunes y corrientes, se debe a los grandes daños y corrupción de los que estuvieron antes. Y lo que es peor, que hubiera tanta gente deabundante riqueza en los bolsillos (pero poco sentido común) que fácilmente se dejara convencer, porque en ese momento convino a sus intereses.

Así como nunca imaginamos que alguien pensaría en tocar las finanzas de ahorros personales en los Bancos, sobre todo de los pequeños ahorristas, el “corralito de Cavallo terminó con todos los escrúpulos y produjo, sobre todos en las clases medias, ahorristas por naturaleza, tragedias que se perdieron en medio del cacareo político de los sectores no tocados en la ingencia de sus posesiones materiales. Hoy tenemos ya un decreto que permite disponer de los ahorros en dólares de los particulares, si el Estado lo considera necesario para afrontar la ingente deuda fiscal y la externa, cuando haga falta.

Siempre entre nosotros la EDUCACIÓN en todos sus niveles, formal e informal, contó con medios, presupuesto y dignidad de los docentes (con bastante precariedad es cierto) pero nunca con el bajísimo nivel actual. Hoy ha decaído, o mejor, se ha desmoronado abruptamente. Desde el prestigio de los científicos e investigadores argentinos (buscados antes y seleccionados cuidadosamente dentro y fuera) hasta el menosprecio y falta de respeto oficial hacia las universidades e institutos educacionales y culturales, con una pérdida de valoración de los docentes primarios y secundarios, verdaderos artífices de un futuro no, neoliberal capitalista, sino neohumanitario y compartido.

Las manifestaciones populares, fuera de las épocas de represión manifiesta sostenida por las armas, nunca fueron reprimidas con tantas muertes como la producidas el gobierno actual. Y con la correspondiente aprobación del Sr, Presidente y sus ministros se seguridad y justicia. Nunca hubo de parte de la Justicia una sordera tan empecinada para acceder s los reclamos de profesionales y a los recursos legales del amparo, el habeas corpus, la inviolabilidad del domicilio, y el testimonio de los que necesariamente están abundantemente presentes en esas expresiones populares.

Nunca oficialmente se fomentó el gatillo fácil como método de elimiminación de delincuentes, y se honró a los representantes policiales que se habían excedido, dando muerte generalmente a jóvenes indefensos y desarmados. Ahora se maneja descarada y oficialmente como una consigna obligatoria y honrosa.

Nunca la economía tuvo que salirse de las fuentes legales y democráticas para compensar las sumas cuantiosas necesarias para mantener el equilibrio social, las obras del Estado, los proyectos culturales, la educación Ese fantasma inflable y desinflable que maneja y blande periódicamente como amenaza el poder, denominado pulcramente “gasto fiscal Hoy se recurre sin escrúpulos a una reforma previsional que produce en la ancianidad daños irremediables y vergonzantes. cuando las naciones civilizadas son SUMAMENTE cuidadosas en NO incurrir en excesos y abusos de este tipo de “latrocinio público a los más pobres”.

TODO ESO NUNCA SUCEDIA COMO HOY LO CONSTATAMOS, PORQUE VIVIMOS EN DEMOCRACIA. TENEMOS ENTONCES, QUE MIRAR DE NUEVO HACIA EL OTRO LADO DE LA DICTADURA, HASTA QUE SE DISIPEN SUS SOMBRAS.           

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