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Siglos

mlafuente
Por Manolo Lafuente
@MANOLOLAFUENTE

En siglos, ha habido de todo.

Pero no para todos…

Y aunque la decepción, el hartazgo o el cinismo, nos lleve a creer que todos caben, febrilmente o no, en el cambalache, bien puede decirse que el de las luces y/o el de oro, han tenido tal vida propia que sólo el gambetear el juego de palabras, nos impide decir que brillan con luz propia.

Montesquieu, Voltaire y Rousseau, fueron los pilares de la ilustración, que Felipe Pigna define como el “movimiento intelectual renovador que abarcó todas las áreas de la cultura. La filosofía, la religión, la economía, la política, la ciencia , la técnica y el arte; todo fue cuestionado por los pensadores de la ilustración, también llamados iluministas porque venían a iluminar a un mundo oscurecido todavía por las tinieblas de la Edad Media y las ideas de la Iglesia.

El siglo de oro fue refulgente en El «monstruo de la naturaleza», como llamó Cervantes, a Lope de Vega, también bautizado como «el Fénix de los Ingenios», a punto de “relegar” a Quevedo y Góngora.

Pero por diferentes caminos, da la sensación de que ambos confluyeron en el “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, basándose en la terriblemente sincera y políticamente cruel frase de Diderot: "La multitud es ignorante y torpe. ¿En qué y cuándo la multitud tiene razón? En todo, pero al cabo de muy largo tiempo, porque entonces es un eco que repite el juicio de un pequeño número de hombres sensatos que forman de antemano la posteridad".

Por tanto, no debió parecer tan sorpresivo que allá por el 2002 un documental británico fuera titulado “El siglo del individualismo” (“The century of the self”) que intenta centrarse en cómo el trabajo de Sigmund Freud, Anna Freud y Edward Bernays han influido en las corporaciones y gobiernos para poder analizar y controlar a las personas a través de la psicología de masas y la creación de la sociedad de consumo, y cuyos títulos episódicos eximen de mayores comentarios: 1) Máquinas de felicidad; 2) La ingeniería del consentimiento, 3) Un policía en nuestras cabezas que debe ser destruido y 4) Ocho personas brindando.

En cuál de estos tres siglos, lucirían estos tiempos nuestros, obviando la dificultad de la contemporaneidad y de su opuesta extemporaneidad, apelando a que la erosión histórica y natural, vaya mellando los distintos organismos que se fueron creando a los fines de eliminar las siglas por reduccionistas a nivel de jibarismo, por un lado, y a poner la marca en el orillo para siempre por el otro.

Dos ejemplos, son mejor que un botón como muestra.

Y el segundo demuestra, claramente, como estando ante al vacío no se duda en dar un paso al frente.

Primero fue la “Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional.”

Y por estos días, entre varios entes más que organismos, alumbró el muy superador "Coordinador de la coordinación de fortalecimiento de la cultura organizacional de la dirección de fortalecimiento de las capacidades institucionales de la oficina nacional de innovación de gestión de la subsecretaría de planificación de empleo público de la secretaría de empleo público del ministerio de modernización".

Antiguamente, con un sencillo “de las luces” o “de oro”, se creían que llenaban un siglo, je

Hoy, las cosas se toman más en serio.

Tan en serio, como lo son los problemas que se crean para que se vea claramente como luego se solucionan(rola). en un Milenio (1000 años), en un Cron (un millón de años) o en una Era (milenios sin límites precisos).

¿Qué hará ahora la “oposición” que siempre dijo que en un semestre no Era?