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NOvidad

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Por Guillermo Mariani

¿Error de una letra en el título?

Ojalá se tratara de eso. Pero se trata de señalar una gran equivocación en lo sustancial de la Navidad. Navidad es nacimiento, es novedad agradable, es vida plena. por eso Navidad es igual a alegría, a unidad y color. Navidad es similar a esperanza. a apertura. Navidad = inclusión.

Se ha criticado, con mucha frecuencia el hecho de que la fiesta navideña haya sido expropiada por la tradición capitalista, como tantas otras conmemoraciones prendidas indisoluble y cálidamente al pensamiento y sentimiento humano. Que se haya transformado en una oportunidad de negocios, de regalos infantiles, explosiones violentas, gastos sin medida, adornos costosos y, a lo más, reuniones festivas de familias reunidas para compartir comidas y bebidas. Todo lo cual, es absolutamente explicable. No sólo por la incitación esclavizante de la publicidad comercial con inagotables recursos, sino por también por la tendencia absolutamente natural de incluirse en festejos optimistas que liberen de la carga a veces insoportable del trabajo y la preocupaciones cotidianas.

Además, en medio de la algarabía se mantiene en muchas ocasiones y lugares, un sentido de respeto para esa fiesta, presentada como reconciliación de Dios con los hombre, por su enviado Jesús de Nazaret. Y como consecuencia, una recuperación de la nostalgia de la paz en la familia y la sociedad humana, con que amanecemos el día 25 y el primero del nuevo año.

Lo grave es que en las circunstancias actuales, el mundo tiene la mirada puesta en otros rumbos. Navidad hoy NO es nacimiento, sino muertes multiplicadas por crímenes vengativos, terrorismos, y cerrazón de fronteras negando las propias responsabilidades en hacer inhabitables los lugares de origen de los migrantes.

Navidad hoy, NO es la novedad de la “buena noticia” (el evangelio) para los pobres sino el anuncio terrible de que están demás, molestan y deben desaparecer. La desocupación, aumentada no por necesidad sino por capricho vengativo, los ha degradado en su dignidad y en sus derechos.

Navidad hoy, NO es aspiración de vida plena, porque no puede serlo. Es una vida tronchada por el egoísmo, patología que parece afectar a los demás, pero quita sentido a la propia vida.

El “mundo”, ese mundo al que, por decreto presidencial, hemos quedado unidos (por el pago a los fondos buitres, la renovación de vínculos con el FMI, la visita de Obama, y la amistad con Trump) con el añadido de un endeudamiento que hipoteca nuestras reservas y nuestra libertad.

Ese mundo mundo capitalista representado en primera línea por Estados Unidos (TRUMP) Alemania (MERKEL) y Francia (HOLLANDE) El norteamericano fervoroso antimigracionista y rey de la discriminación; y los otros dos, empujados bravamente en período electoral, por las derechas voraces . A corregir su política imigratoria.

Una onda que ha contagiado, sin esfuerzo, a nuestros gobernantes que, (contra toda concepción de la “Patria grande”), han establecida para no quedarse atrá, penas y encierro especiales para inmigrantes de países vecinos. 

No he querido ser “aguafiestas” cuando todo el mundo se viste con colores de paz, fiesta y esperanza en las fiestas de fin de año. Por ese motivo mi columna no ha aparecido antes. Pero no puedo aguantar el dolor de que nuestra fiesta navideña, esté tan desvirtuada en su sentido más hondo. De que esta Navidad haya sido y sea para tantos NO Navidad. NOVIDAD                                                                                              

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