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Mirando hacia otro lado

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Por Guillermo Mariani

Con emoción contenida y esperanzada hemos visto, en vivo localmente, y por trasmisiones de prensa oral y televisiva, a millones de argentinos escribiendo con carteles y gritos de repudio el recuerdo indignado para los genocidas de hace cuarenta y un años (militares, civiles y eclesiales) y admonitorio para la curiosa forma de dictadura ejercida por Cambiemos que conduce claramente a un proceso de enfrentamiento, desde el hambre de multitudes, la ausencia  de la Justicia -por  subordinación de gran parte de la misma a los intereses del poder gobernante-, la inobservancia de las leyes, el desprecio de la escuela pública y sus abnegados servidores los docentes, la tragedia personal y familiar del desempleo, la mentira de las promesas y reivindicaciones de toda índole que se publican sin que existan. 
El juicio general publlcitado por muchos testigos, aunque la prensa escrita no se ha atrevido aun (unos por delicadeza, otros por temor a sanciones o quita de subsidios, y otros enceguecidos por las coimas) a dar cifras concretas de las distintas manifestaciones en todos los rumbos del País, expresa que la convocatoria, muy superior a la de otros años en la misma fecha, constituye un hecho inédito e impactante. Una movida social que no puede dejar de ser advertencia, a pesar de la cuidadosa actitud acordada por todos los organizadores, de no responder a la provocación constante del gobierno nacional con decisiones que ofenden burlonamente la dignidad de los argentinos en sus valores y derechos fundamentales.
Por supuesto: ninguna “columnita” del PRO participó de la marcha. Nunca lo hizo en años anteriores. Tampoco el Sr, presidente que ya había intentado suprimir el feriado del 24 de Marzo,- y tiene palabras y actitudes que quieren ser “populares”- tuvo ninguna alusión de rechazo a la dictadura militar y sin darle ninguna importancia a SU PAIS en la calle se dedicó a mirar hacia Holanda `preparando su visita a los reyes y sus tres palacios y participar en el 2do. Foro de negocios e inversiones (que busca desesperadamente ofreciendo a la Argentina como víctima)
La constatación de que prácticamente las “fuerzas de seguridad” no estuvieron presentes en las marchas más importantes, esto puede indicar ó que había seguridad de que no se producirían desmanes ó, simplemente, dar la oportunidad de que produciéndose alteraciones del orden, se diera lugar a la represión, de la que este Estado policía es fervoroso cultor.
La noticia más llamativa del domingo 26 ha sido que la presidencia ha comprado armas en cantidad más importante que las compras que se habían hecho durante los 40 años precedentes. El costo total de esas armas que abarcan aviones y helicópteros de combate (no de fuga); tanquetas antiterroristas (182),vehículos blindados y hasta misiles llega a 1.000 millones de dólares. Es para preguntarse si esto es simplemente un “pago de servicios presentes y futuros para los Estados Unidos” o si realmente  piensa en una guerra. ¿Se tratará de una previsión de enfrentamientos latinoamericanos? ¿Será un guiño a las fuerzas armadas argentinas, ya que no ha logrado hasta ahora a pesar de mejoras económicas importantes y licencia para intervenir en el mantenimiento del orden interno de la nación, conseguir que cesen los juicios de la Memoria y se restituya la libertad  o la disminución de penas para los genocidas presos? ¿Alimentará fantasmas de alzamientos internos? ¿O pretenderá, aprovechando la situación de impunidad absoluta burla a la disminución de presupuesto para tantas áreas destinadas a obras sociales   como la búsqueda de niños apropiados por la represión,  salarios docentes, cierre de industrias… y otras semejantes?
Realmente ese cartel de la Plaza de Mayo que decía  “MACRI  GO  HOME”, en inglés porque en castellano no entiende, refleja la situación. Está mirando a otro lado: a la potencia Trumpante del Norte a la que despacito, despacito, nos va entregando atados.

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