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Milagro Sala, mil días detenida: "No encarcelaron mis ideas"
La dirigente jujeña fue apresada apenas asumió el gobernador Gerardo Morales. Maltrato mediante, no tiene sentencia firme.
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Para la dirigente de Tupac Amaru, la provincia de Jujuy significó “un laboratorio para construir una Justicia injusta”. Lo dice Milagro Sala, al cumplirse mil días de su detención preventiva, y no se cansa de repetir que es “una presa política”.

Más allá de una causa que se le sigue por “malversación de fondos públicos” en el contexto de dinero oficial destinados a la construcción de viviendas, afrontó varios procesos judiciales excarcelables, desde una agresión a ‘huevazos’ al actual gobernador Gerardo Morales hasta protestas en la capital provincial.

Corrían tan sólo escasos días cuando la flamante gestión radical en tierras jujeñas resolvió su detención. Nunca volvió a salir. Pasó por el el penal de Alto Comedero un año y, con idas y vueltas, ahora permanece en prisión domiciliaria, en una vivienda en La Ciénaga, en las afueras de San Salvador.

“No encarcelaron mis ideas”, dice hoy Sala, mientras confiesa estar escribiendo ‘su propia historia’ de estos dos años y diez meses, a los cuales consideró “lamentables”.

Fue maltratada con fallos judiciales, favorables y de organismos internacionales, que se demoraron en seguir, y hoy aduce que “al Gobierno de (Mauricio) Macri mi situación le sirvió. Porque pudieron llenarme de causas, que después se replicaron en el país”.