Google+
La mentira como herramienta democrática

gmariani
Por Guillermo Mariani

Muy fresca y sonriente, Margarita Stolbizer refiriéndose a la maniobra oficial de detener dos veces el escrutinio de los votos de la últimas Paso, afirmó que se “trataba de una picardía”, secundada por Abal Madina, éste afirmó que se había hecho una presentación “muy inteligente” de los resultados parciales de la elecciones. El argumento, nada nuevo, “los otros” lo hicieron antes ¿Por qué no lo íbamos a hacer nosotros? Me parece escuchar a Macri con la cuestión de los “Panamá papers” y otras denuncias formuladas con posterioridad; si es costumbre de muchos empresarios realizar estos negocios offshore para salvar sus capitales ¿Qué tiene de malo que también lo haga un empresario presidente?

Aunque Stolbizer no citó en concreto a nadie de “los otros” que habían hecho antes esas picardías, referirse con esa liviandad al delito de interrupción inmotivada del conteo, aprovechándose y ocultando datos que se poseían, para engañar a la gente con una escenificación de triunfo resonante y un discurso del presidente (que estaba informado al dedillo por el  pariente nombrado para control de la empresa “Indra” contratada para esta oportunidad) que con rostro sereno y distendido presentó una victoria llena de agradecimientos laudatorios que no dejaron duda de que todo estaba ya definido. Y mucha gente se fue a dormir con esa mentira encajada en las neuronas.

“Cambiemos” ha establecido con la complicidad de la prensa monopólica neoliberal y sometida a intereses extranjerizantes, un elemento nuevo en la democracia argentina: LA MENTIRA. El problema no aparece como tan grave porque habitualmente se piensa por parte de personas normales en honestidad que la verdad terminará triunfando. Pero no es así. La mentira pública crea una desconfianza en todo y en todos y se aprende como enfermedad contagiosa a ser escéptico ante todo y todos, y por tanto, a vivir sin tranquilidad ni felicidad.

Y ciertamente, en este año y medio de Cambiemos, nos han llenado de mentiras con promesas absolutamente incumplidas y postergando, como se hace con los chicos, añadiéndole cada vez más fantasía y recargando superlativamente el argumento de la “pesada herencia”. Un argumento que no se basa en hechos probados sino en denuncias publicadas abundantemente por la prensa servil,  adhiriendo y comprando a jueces sumisos que ejecuten sus planes de persecución y descrédito ¿Puede seguir esto durante mucho tiempo?

Quienes miran el panorama con objetividad afirman que se han tomado medidas tan desacertadas, humana, económica y estructuralmente, que no les van a permitir, aunque quieran, remediar los males ni la costumbre de mentir. Esa mentira que se ha transformado para ellos en una herramienta democrática, único recurso para sobreponerse a los reclamos, las denuncias, las condenas y, en último término, la pasividad ventajista de una cantidad de dirigentes que se niegan a usar los medios legítimos para que las cosas cambien, contentándose con medidas que no obtienen del oficialismo más que UNA MENTIRA Y UNA PROMESA MÁS que los conforma.

Hace casi un año el premio Nobel de la paz, Pérez Esquivel decía que el pueblo parece dormido ante la injusticia y los abusos de autoridad.. Tenemos la experiencia histórica, de que, a pesar de esa constatación, el pueblo ha despertado muchas veces y de modos muy variados para para terminar con la injusticia estructural y estatal a que fuera sometido. Muchas circunstancias han cambiado, pero el mundo “en pie de guerra” nos está sugiriendo que las cosas que van empeorando nos encuentran a los argentinos cada vez más indefensos.