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Democracia inclusive/o/a

mlafuente
Por Manolo Lafuente
@MANOLOLAFUENTE

Si por el que bien pasa por ser nuestra Biblia, Corán y Talmud telúrico, el Martin Fierro fuera, estarían explicados muchos de nuestros males.
 
En primera instancia por seguir los consejos con que nos versea el viejo Vizcacha
como ejemplares.
 
O ineludibles
 
“Hacete amigo del juez, / no le des de qué quejarse, / que siempre es bueno tener
/ palenque ande ir a rascarse”.
 
En segundo orden, la segunda parte: “La vuelta de Martín Fierro” .
 
En ese retorno, el gaucho ya no es aquel alzado, libre y cimarrón, sino que ha
pasado a ser sumisa parte de una sociedad que no lo integra sino que lo segrega,
convirtiéndolo en un cabecita negra de las villas que rodean la alta suciedad.
 
Sin embargo se presenta así: “Atención pido al silencio y silencio a la atención,
que voy en esta ocasión, si me ayuda la memoria, a mostrarles que a mi
historia le faltaba lo mejor.”
 
Faltaba más. No lo mejor.
 
Desde antes, incluso.
 
Allá por 1833 nos visitó por seis meses el científico inglés Chales Darwin, el padre
de la teoría sobre la evolución.
 
Y preanunció lo que sería lo contrario: nuestra involución.
 
Aquí parte de sus apuntes de entonces.
 
“La policía y la justicia son completamente ineficientes. Si un hombre comete un
asesinato y debe ser aprehendido, quizá pueda ser encarcelado o incluso fusilado;
pero si es rico y tiene amigos en los cuales confiar, nada pasará” (…) : “Es curioso
constatar que las personas más respetables invariablemente ayudan a escapar a
un asesino. Parecen creer que el individuo cometió un delito que afecta al
gobierno y no a la sociedad.(…) Todo funcionario público es sobornable. El jefe de
Correos vende moneda falsificada. El gobernador y el primer ministro saquean
abiertamente las arcas públicas. No se puede esperar justicia si hay oro de por
medio”.
 
Darwin ejemplificó “Conozco un hombre (tenía buenas razones para hacerlo) que
se presentó al juez y dijo: ‘Le doy doscientos pesos si arresta a tal persona
ilegalmente; mi abogado me aconsejó dar este paso’.
 
El juez sonrió en asentimiento y agradeció; antes de la noche, el hombre estaba
preso. Con esta extrema carencia de principios entre los dirigentes, y con el país
plagado de funcionarios violentos y mal pagos, tienen, sin embargo, la esperanza
de que el gobierno democrático perdure”
 
Desde aquel lejano 1833, hasta nuestros días la democracia ha sido sofocada con
sangre, revivida con lucha, acosada con votos.
 
Sin embargo, pareciera que hay aún razones para creer en ella.
 
Pablo Carro la cita a partir del libro de Wendy Brown “El pueblo sin atributo. La
secreta revolución del neoliberalismo”
 
"La democracia no es una panacea ni una forma completa de vida política. No
obstante, sin ella perdemos el lenguaje y el marco en que somos responsables del
presente y en que tenemos derecho a construir nuestro futuro; el lenguaje y el
marco con el que podríamos disputar las fuerzas que, de otra manera, reclaman
ese".
 
Y entre tanta moda que incomoda, chiques, Carmen Ferreyra posteo en el no
siempre conventillero fb: "El mejor lenguaje inclusivo es que todo niño desayunE,
almuercE, meriendE, cenE y estudiE !!"
 
Una sorpresa entre tanta pavada hablada, por no hablar de la escrita o (no)
pensada.
 
Como decía Julio Cortázar: "Siempre he sabido que las grandes sorpresas nos
esperan allí donde hayamos aprendido por fin a no sorprendernos de nada"