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Código de Faltas, ese inútil

lcrisafulli
Por Lucas Crisafulli
@LUCASCRISAFULLI

Varios constitucionalistas, algunos jueces y la Corte Suprema de Justicia de la Nación vienen diciendo que el Código de Faltas es inconstitucional. Pero ¿qué significa eso? Que sus preceptos no se adecúan a la Constitución Nacional o lisa y llanamente que el Código de Faltas contradice lo que establece la ley de leyes. Por ejemplo, nadie puede sostener, avanzado ya el siglo XXI, que un comisario sea juez, que un ciudadano sea condenado sin un abogado que lo defienda o que a un joven lo detengan por portación de rostro. Tales preceptos, que se encuentran en el Código de Faltas, lesionan gravemente el Estado de Derecho.

Sin embargo, en los últimos años, varias decisiones de política de seguridad se han llevado puesta la Constitución Nacional en nombre de la eficiencia y del peligro criminal.

Entonces alguien podría decir que se debería seguir usando el Código de Faltas, pese a ser inconstitucional, ya que produciría más “seguridad”. Si bien este argumento no sería válido en un Estado de Derecho, sabemos que la política de seguridad está llena de este tipo de razonamientos. Veamos un poco los números para determinar cuán válido es. 

 

 

El primer dato que salta a la vista son los vacíos de los años 2005, 2006, 2008 y todos los años siguientes al 2011. Sería útil para la valoración de las políticas de seguridad que la policía informe de manera completa cuántas personas han detenido por infracción al Código de Faltas. Sin embargo, de manera sistemática la policía se niega a informar. Parece un contrasentido que exista un excomisario (Pablo Márquez) condenado y preso por obligar a sus dependientes a detener personas por el citado código, haya o no motivo de detención, con el único propósito de engrosar las estadísticas, y cuando una institución le solicita a la policía las estadísticas, ésta se niega de forma rotunda. 

Volvamos a los datos. El razonamiento debería ser el siguiente: si es verdad que el Código sirve para darnos más seguridad, año a año debería disminuir la cantidad de delitos. Pero mientras que en el año 2004 la policía detuvo en la ciudad de Córdoba a 5.201 personas por infracción al Código; en el año 2011 detuvo a 42.700. Es decir, aumentó un 722% la cantidad de detenidos.

Un ciudadano – incluso algún ministro o jefe de policía – podría seguir defendiendo al Código de Faltas expresando que no le interesa su inconstitucionalidad si su aplicación hace que disminuyan los delitos. Pues bien, los datos dicen exactamente todo lo contrario. Mientras la policía detiene a una persona cada siete minutos aplicándole el Código, los delitos denunciados lejos de disminuir, han aumentado. Pasamos de 80.068 en el año 2004 a 99.392 en el año 2011. En otras palabras, los delitos aumentaron en un 24%. Conclusión: la aplicación del código de faltas ha sido totalmente inútil para disminuir los delitos. Por el contrario, estos han aumentado

Resta preguntarnos por qué el gobernador se aferra tanto al Código de Faltas, el cual no solo es inconstitucional, sino además totalmente ineficiente para disminuir los delitos.

Mientras tanto, el 18 de noviembre nos encontraremos en la 9ª Marcha de la Gorra para recordarles este dato obvio: es inútil.