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Algunas Reflexiones sobre #Ni una menos

lcrisafulli
Por Lucas Crisafulli
@LUCASCRISAFULLI

La socióloga María Pía López advierte sobre el riesgo del verbo visibilizar. Cuando las problemáticas sociales se visibilizan no solo se “corre el velo”, se sacan ciertos temas sociales del ostracismo, también conlleva el riesgo, en las sociedades fuertemente mediatizadas como las nuestras, de espectaculizar los dolores, de transformarlos en show, y por lo tanto en mercancías.

Agrego a la espectacularización de los problemas otro inconveniente: el selfie compromiso, esto es, un compromiso facebuquero, light, no comprometido seriamente con la problemática que se intenta visibilizar, una militancia a la carta, sin contenido ideológico. La frase “Ni una menos”, aunque no parezca, contiene debajo de la superficie – o podría contener – una serie de supuesto ideológicos que nos interpelan por fuera de los like. ¿Qué significa ni una menos? ¿Cuáles muertes son las que socialmente vamos a llorar? ¿Sólo la de las mujeres en el marco familiar o de la violencia de género? ¿”Ni una menos” no incluiría también las mujeres pobres muertas por ilegalidad del aborto? ¿No incluiría también la violencia machista que Marcelo Tinelli, con casi 40 puntos de ráting ejerce en su programa? ¿No incluye también la violencia verbal de los comentarios de Miguel del Sel, apoyado por el casi 30 por ciento de los santafecinos? ¿Y los chistes que se cuelan en el humor cordobés? ¿Y las expresiones misóginas contra la presidenta o contra cualquier otra política que, en vez de criticarla políticamente se utiliza su condición de mujer para agredirla? “Ni una menos” ¿no incluye también a las mujeres víctimas de la lesbo y la transfobia?

“Ni una menos” también puede constituirse en una frase de presencia cotidiana que nos enfrente a nuestros propios micromachismos, actitudes diarias en los que producimos y reproducimos la cultura patriarcal y misógina. 

La expresión “Ni una menos” contiene el potencial de interrogarnos como sociedad de cómo construimos a la masculinidad basada en la dominación y la violencia, y su aparente contracara, la feminidad, cimentada en la sensibilidad y debilidad, como un objeto de protección masculina, y no como un sujeto de derecho pleno. La frase “Ni una menos” también nos lleva a problematizar el amor en términos de propiedad privada (como si nuestra pareja nos perteneciera). Conlleva la fuerza latente de dejar de naturalizar los celos de pareja como algo “normal” o “necesario”. Como si solo amara quien cela, o el supuesto ideal de incondicionalidad del amor.

En síntesis, la expresión “Ni una menos” nos compromete, más allá de la foto en las redes sociales, a pensar y militar por una sociedad más justa, en la que todas las muertes merezcan ser lloradas, o más radicalmente aún, una sociedad en las que todas las vidas tengan el mismo valor; no para seguir otorgando diplomas de víctimas indefensas, sino como un verdadero grito democrático que empodere a todas las mujeres.