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¿Forestal o no forestal?

mlafuente
Por Manolo Lafuente
@MANOLOLAFUENTE

No es un error de ortografía.

Ni de tipeo.

No es ni un cuento chino, ni un chino contando un cuento.

Más bien son sombras chinescas

Por lo de sombras.

Que se proyectan desde el pasado a raíz de la pretendida sanción de una nueva “Ley de bosques” que prácticamente los pone fuera de la ley.

Y fuera del alcance de los que aún queremos un árbol “ni muy grande ni muy chico que le dé un poquito e´sombra a los cansaos del camino”

siguiendo la letra y la huella (en ritmo de chacarera y de nombre sugestivo , “La olvidada”) del maestro Yupanqui, porque la audiencia en que setrataría, se realizaría en Villa María del Río Seco….¡¡seco!!.

Seco, porque la frenó en seco la Justicia al hacer lugar al amparo colectivo presentado por la Coordinadora en Defensa del Bosque Nativo.

Se planteó que se violaba el derecho de participación previsto en la Ley General del Ambiente Nº 25675 y la Ley de Presupuestos Mínimos Ambientales para la Protección de Bosques Nativos Nº 26331.

El pasado que proyecta sombras sobre el bosque, explica el título.

Una sombra terrible, cómo calificaba Sarmiento la de Facundo: la de “La Forestal”

“La Forestal” fue una compañía inglesa, que a finales del siglo XIX logró ser la primera productora de tanino a nivel mundial, y llegó a fundar cerca de 40 pueblos, con puertos, 400 kilómetros de vías férreas propias y alrededor de 30 fábricas.

Pero ¡¡a que costo!!.

La empresa llevó a la desastrosa explotación de 2.000.000 ha de quebrachales en el Chaco Austral (norte de la provincia de Santa Fe, sur de la provincia del Chaco y noreste de la provincia de Santiago del Estero) y pagaba a sus trabajadores con pagarés que debían canjear en los almacenes de la misma empresa.

Hasta tenía una fuerza propia de represión: la "gendarmería volante" (popularmente conocida como "los cardenales"), financiada por la propia empresa, y armada y uniformada por el gobierno provincial del gobernador Enrique Mosca quien sería luego candidato a vicepresidente por la Unión Democrática en 1945.

Esa ¨fuerza policial¨ hacía cumplir las leyes propias de la empresa incluso violando la propia Constitución Argentina y los Derechos Humanos de los trabajadores.

Durante los 80 años que funcionó La Forestal, pagó al Estado impuestos tan mínimos que sólo podían considerarse simbólicos.

Es, en sí misma, el ejemplo más fidedigno del latifundismo, la depredación de la naturaleza, del egoísmo del que tiene el dinero: la explotación más deshumanizada del hombre de la tierra.

En algunas de sus poblaciones, el 80% de los fallecidos no llegaba a la edad de treinta y cinco años, carecía de real atención médica, entregaba su vida a la Compañía, a la cual le debía comprar los alimentos, vestimenta y el alcohol que les permitía subsistir…

“La Forestal” es la historia de un imperdonable crimen ecológico, el casi exterminio del quebracho colorado sin beneficio para el país y sin el pleno aprovechamiento de una materia prima que, en gran parte, se dejó como pasto de los incendios…

Pero también es la historia de una épica rebelión ante la injusticia, de una matanza injustificable, de una epopeya que aún tiene visos de leyenda en el noreste argentino.

Su génesis marca un principio que no podía tener otro final que el que tuvo.

En virtud de ley del 22 de junio de 1872, el gobierno provincial contrató un empréstito con una firma de Londres. El pago del empréstito tuvo dificultades y los servicios no pudieron ser cubiertos como estaba previsto. En setiembre de 1880 el P. E., ante gestiones realizadas por el apoderado del acreedor, envió a las cámaras legislativas un proyecto de ley sobre autorización para contratar. el pago de lo que se le adeudaba del empréstito.

El inciso 5° establecía que se deslindarían tierras suficientes como para pagar las otras dos terceras partes de la deuda, y aclara el artículo 2° que las tierras deslindadas se “venderán en Inglaterra u otras partes de Europa para destinar el producido al pago del empréstito”. 

Los legisladores que aprobaron la ley del 5 de octubre de 1880 que establecía la venta de tierra y pago del empréstito, no debatieron el asunto.

Una breve sesión sirvió para sancionarla. Nadie levantó una potente voz de alarma, ni aportó razones prudentes, ni hizo notar la enormidad de la venta, quizá porque estaban en la creencia de que todas esas tierras se subdividirían en colonias. Nadie ofreció una solución distinta al pago de la deuda del empréstito.

Lejos de comparar a “La Forestal” con la ¿próxima Ley de Bosques?, la devastación ecológica y la actitud de los legisladores, no dejan de emparentarla.

Aquella mereció una película, “Quebracho” de Ricardo Wullicher con guión de José María Paolantonio, que narra la historia de la conflictividad laboral en La Forestal en sus distintos períodos históricos.

Se asemeja mucho a otra gran película, La Patagonia Rebelde, que además de destacar la hegemonía del extranjero en las élites económicas y las empresas, también subraya el fundamental papel de los inmigrantes europeos en la organización inicial de los trabajadores.

Esperemos, mejor dicho actuemos, para que no haya que rodar otra película, ni que rueden víctimas por defender derechos de todos.

Para cerrar episodios tan dramáticos, una pincelada irónica, del autor más prolífico del mundo, el autor anónimo.

“Si los árboles dieran WIFI, los plantarían y cuidarían en todo el mundo. Y acabarían con la deforestación. Es una lástima que sólo produzcan el oxígeno que respiramos.” 

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